Hacer o no hacer

Dos cosas te puedes decir a ti mismo, o escuchar que te digan, o decir a los otros, que constituyen una aproximación cuasi perfecta al concepto de verdad absoluta, y contra las cuales, por tanto, no cabe más que inmediatamente bajar la cabeza y asentir —fin del asunto. La primera: Haber estudiao. La segunda, un poco menos conocida pero más potente todavía: No haber tenido hijos.