Estuve en Atenas, pero nadie me conoció

Demócrito debió haber nacido alrededor del 460, en Abdera, ciudad tracia. Sócrates fue su contemporáneo, pero existe la sospecha de que éste lo ignoró, y un fragmento —el 116, ‘estuve en Atenas pero nadie me conoció’— así parece indicarlo. Platón, por su parte, no habla nunca de él si bien hay sobrados motivos para creer que está presente en su mente al leer muchos pasajes de sus diálogos, sobre todo el Timeo. Aristó­teles se mostró más generoso con Demócrito, pues lo cita con respeto y hasta con admiración. Lo mismo puede decirse de Epicuro y del poeta romano Lucrecio, quien lo utilizó como base filosófica de su hermoso poema De rerum natura.

Alfredo Llanos, Los presocráticos y sus fragmentos.

And then,

“La lista de obras adjudicadas a Demócrito pasan de sesenta, según Diógenes Laercio, quien reproduce una recopilación de los sabios alejandrinos. En el siglo I de nuestra era, época en que todavía existían algunos trabajos del abderita —cuya pérdida no se considera casual sino resultado de una sistemática destrucción— el erudito romano Trasilo, que vivió en el reinado de Tiberio, arregló los escritos de Demócrito en trece tetralogías de acuerdo con su contenido”.


Yesterday I watched Wonder Wheel —Woody Allen’s 2017 film. At 82 you have the brains and the will and the talent to make such a wonder —a bitter Allen, pure drama here, not redeeming humor, a superb work of art that goes to the deep of human nature, and yet so lightly, so nicely presented.

2 thoughts on “Estuve en Atenas, pero nadie me conoció”

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