Llevado a su perfección a comienzos del siglo XXI

La gran desgracia del siglo XX es haber sido aquel en el que el ideal de la libertad fue puesto al servicio de la tiranía, el ideal de la igualdad al servicio de los privilegios y todas las aspiraciones, todas las fuerzas sociales reunidas originalmente bajo el vocablo de ‘izquierda’, embridadas al servicio del empobrecimiento y la servidumbre. Esta inmensa impostura ha falsificado todo el siglo, en parte por culpa de algunos de sus más grandes intelectuales. Ella ha corrompido hasta en sus menores detalles el lenguaje y la acción política, invertido el sentido de la moral y entronizado la mentira al servicio del pensamiento.

J.F. Revel, El conocimiento inútil (leído en Disidentia)

Unchecked, unbounded

« I looked forward, through the present age of loud disputes but generally weak convictions, to a future which shall unite the best qualities of the critical with the best qualities of the organic periods; unchecked liberty of thought, unbounded freedom of individual action in all modes not hurtful to others; but also, convictions as to what is right and wrong, useful and pernicious, deeply engraven on the feelings by early education and general unanimity of sentiment, and so firmly grounded in reason and in the true exigencies of life, that they shall not, like all former and present creeds, religious, ethical, and political, require to be periodically thrown off and replaced by others.»

John Stuart Mill, Autobiography (1873)

Tunes on the fiddle

In the evening our gentleman-farmer, and two others, entertained themselves and the company with a great number of tunes on the fiddle. Johnson desired to have ‘Let ambition fire thy mind,’ played over again, and appeared to give a patient attention to it; though he owned to me that he was very insensible to the power of musick. I told him, that it affected me to such a degree, as often to agitate my nerves painfully, producing in my mind alternate sensations of pathetick dejection, so that I was ready to shed tears; and of daring resolution, so that I was inclined to rush into the thickest part of the battle. ‘Sir, (said he,) I should never hear it, if it made me such a fool.’

Boswell, Life of Johnson.

Y Resentida, Débil, Perdida, Autoritaria y Mojigata.

En mi vida, el ocho de marzo nació como un día cualquiera. Un año descubrí, con curiosidad, que era el Día de la Mujer Trabajadora. No sé cómo, más tarde se convirtió en el Día de la Mujer, sin más, y me pareció bien, y me sentí orgulloso de formar parte activa de una sociedad que en un día así celebraba haber querido y haber podido conseguir la igualdad, arrinconar el sexismo y reivindicar lo femenino como exactamente igual de bueno que lo masculino.

Ahora se ha convertido en el Día de la Mujer Discriminadora, y el orgullo ha dado paso al desprecio —moral e intelectual.

Y a tener que volver a luchar contra la opresión del sexismo.

What he is having

The new unwritten rule in Hollywood, you know, is no nudity at all; but if there is any, it’s men’s. So we have now back, profile and even good front male nudity in the few films that dare show any skin at all.

I find it liberating for men. After all these years of being in the hidden, they can finally show what they’re most proud of. Bravo!

How long until your feminazi group of choice starts denouncing Hollywood’s rampant discrimination against women and vindicating the right of women and minorities to show tits and vaginas on the screen, just like their white male Western counterparts’ counterparts?

 

Microagression

Cuando estaba sentada al atardecer a la puerta de mi casa, acertó a pasar un joven. Me miró, volví la cabeza. Me habló, no le respondí.

Quiso acercárseme. Cogí una hoz apoyada en el muro y le habría hendido la cara si avanzare un paso más.

Entonces, reculando un poco, sonrió; y soplando hacia mi  en el hueco de su mano me dijo: “Recibe este beso”. Y grité, y lloré tanto que acudió mi madre.

Agitada, creyendo que me había picado un escorpión. Yo lloraba: “Me ha besado”. Y mi madre me besó también llevándome en sus brazos.

Pierre Louÿs, The Songs of Bilitis, Pedestrian.