Nosotros obedecemos.

Quizás sea lo más inteligente; quizás no quede más remedio. Pero no nos engañemos —estar en casa encerrado no tiene ninguna épica, no hay ninguna resistencia valiente y osada. Será más tonto, será más irresponsable quien sale a la calle y desafía a la autoridad, pero es más valiente; él si que resiste. Esto viene a cuento del videoclip de la canción.

Y es que, si no salimos, no es porque comprendamos la gravedad de la situación y nos hagamos responsables  —es que no podemos tener más miedo en el cuerpo, y dentro nos sentimos seguros, y fuera, acongojados. Esto viene a cuento del videoclip del Camera Café y de la cantinela del quédate en casa.

Porque, si cumplimos a rajatabla y sin rechistar las (brutales) restricciones impuestas, no es porque conscientemente y altruistamente sacrifiquemos temporalmente nuestra libertad en aras de la salud pública —es porque la autoridad lo manda, y cuando la autoridad manda, nosotros obedecemos. Y punto.