Can you write more beautifully than this?

SONATINA

La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña, dice cosas banales,
y vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el ciclo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz,
o en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
¡Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal!

¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste, la princesa está pálida.)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(la princesa está pálida, la princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que Abril!

—¡Calla, calla, princesa —dice el hada madrina—,
en caballo con alas hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor!

Rubén Darío (1867-1916)

Aunque sea un instante

deseamos descansar. Soñamos con dejarnos.

No sé, pero en cualquier lugar

con tal de que la vida deponga sus espinas.

[…]

Se olvida

pronto, se olvida el sudor de tantas noches,

la nerviosa ansiedad que amarga el mejor logro.

 

De En una despedida:

Tardan las cartas y son poco

para decir lo que uno quiere.

Después pasan los años, y la vida

(demasiado confusa para explicar por carta)

nos hará más perdidos.

 

De Amistad a lo largo:

Ahora sí. Pueden alzarse

las gentiles palabras

—esas que ya no dicen cosas—,

flotar ligeramente sobre el aire.

[…]

Detrás de cada uno

vela su casa, el campo, la distancia.

 

De Contra Jaime Gil de Biedma:

¡Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,

y la más innoble

que es amarse a sí mismo!

 

De Antes de ser maduro:

Envejecer tiene su gracia.

Es igual que de joven

aprender a bailar, pegarse a un ritmo

más insistente que nuestra inexperiencia.

Y procura también cierto instintivo

placer curioso,

una segunda naturaleza.

Jaime Gil de Biedma, Antología poética.

Filed under Beautiful excerpts #4.

Excavations under the carpet turned up nothing

CAT IN AN EMPTY APARTMENT

A poem by Wislawa Szymborska


Die — you can’t do that to a cat.
Since what can a cat do
in an empty apartment?
Climb the walls?
Rub up against the furniture?
Nothing seems different here,
but nothing is the same.
Nothing has been moved,
but there’s more space.
And at nighttime no lamps are lit.

Footsteps on the staircase,
but they’re new ones.
The hand that puts fish on the saucer
has changed, too.

Something doesn’t start
at its usual time.
Something doesn’t happen
as it should.
Someone was always, always here,
then suddenly disappeared
and stubbornly stays disappeared.

Every closet has been examined.
Every shelf has been explored.
Excavations under the carpet turned up nothing.
A commandment was even broken:
papers scattered everywhere.
What remains to be done.
Just sleep and wait.

Just wait till he turns up,
just let him show his face.

Will he ever get a lesson
on what not to do to a cat.
Sidle toward him
as if unwilling
and ever so slow
on visibly offended paws,
and no leaps or squeals at least to start.

(Taken from Nothing Twice: Selected Poems; translated by Stanislaw Baranczak and Clare Cavanagh).

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